El legado del COVID en la enseñanza del español on line

Hasta la llegada de la pandemia a Europa compaginaba mi trabajo como profesora de español para extranjeros en la universidad con las clases de español on line privadas. La idea de impartir clases grupales virtuales era técnicamente posible pero los resultados no estaban lo suficientemente probados como para garantizar la calidad de nuestra clase presencial y muchos docentes lo consideramos como una apuesta de cara a un futuro sin determinar. El confinamiento nos obligó de un día para otro a transformar la clase grupal presencial a virtual y a dar el paso que no terminábamos de dar.  Ahora es el momento de la reflexión, valorar la experiencia y con garantías de éxito, ofrecer un nuevo servicio : la clase de español on line en grupo.

Cuando hace años en el  Máster de Español para Extranjeros elegí como tema de la tesis  “La ansiedad del aprendiente de idiomas de español como lengua extranjera en la clase on line “ no podía imaginarme que años después en 2020 la clase online iba a reemplazar a la presencial en todos los ámbitos educativos.

Cuando ignorábamos que una mañana podríamos desayunarnos con un “estado de alarma” por el cual se cerrarían los centros educativos, universidades… todo, veíamos la educación a distancia o las clases virtuales en grupo como una posibilidad técnicamente viable y como una opción para un futuro pero que siempre permanecía como eso : futuro.

Aprendiendo para poder enseñar

Mi experiencia como profesora on line la tenía en exclusiva para alumnos privados del ámbito del español para fines específicos y de alumnos puntuales que quieren un tutor  de español privado.

El hecho de vernos forzados a impartir las clases para universitarios y escolares on line, en un primer momento me causó vértigo.

Y aquí creo que mi condición de eterna aprendiz me ha servido para convertirme no solo en docente virtual de estudiantes universitarios y de secundaria sino también en consumidora de formación virtual. Reconozco sin pudor que el primer día que comienzo con un grupo de estudiantes siento vértigo, una mezcla de emoción, entusiasmo … y por qué no reconocerlo pánico escénico. Creo que esto tiene que ver con esa vena de actor que todo profesor lleva dentro. En el momento en que nos incorporamos a las clases virtuales con nuestros grupos presenciales para muchos de nosotros, a pesar de haber tenido experiencia previa online, el momento fue como saltar al vacío, tan solo un momento, pero la sensación de vértigo estaba ahí.  Nos sentimos débiles, fuera de la zona de confort  y como medida paliativa consumimos formación específica relativa a herramientas, metodología etc . Nos dedicamos a contrastar sistemas de videoconferencia, pizarras digitales etc. Desgraciadamente la ansiedad que acompañó a aquellos días tuvo como resultado que muchos de los contenidos que engullí aquellos días no pudieran ser asimilados por mi castigado cerebro ya que yo estaba siendo víctima del tema principal de mi tesis : la ansiedad.

No vamos a entrar en aspectos clínicos ni técnicos sobre el funcionamiento del cerebro pero sí vamos a partir de la premisa de que la ansiedad es el gran enemigo y de ahí como docentes la importancia de facilitar un ambiente libre de ansiedad para nuestros estudiantes, independientemente de si la clase es presencial o virtual.

Como conclusión puedo decir que los resultados han sido más que positivos, extraordinarios. Tras el pánico inicial, comprobé desde la primera clase, que la estructura de la clase presencial grupal se puede traspasar a la clase virtual. Se puede crear la misma atmósfera de aprendizaje,  de pertenencia al grupo e incluso para determinadas personas el hecho de encontrarse en su propio medio produce una reducción de la ansiedad y por tanto un aprendizaje más eficaz. Las clases virtuales durante el confinamiento se convirtieron en el mejor momento no sólo para muchos de mis estudiantes, sino para mi también y nunca antes me había sentido tan recompensada por mi trabajo como en aquellos días.

 

Una vez comprobado que efectivamente se puede, llega el momento de hacerlo de nuevo y con todas las garantías de éxito. Como docentes debemos mantener una actitud reflexiva y consecuente y no perder de vista los principios básicos que mantener en nuestra clase : en estos últimos meses he asistido a formaciones en donde las herramientas técnicas parecen el fin en lugar del medio, el afán de mejorar nos puede llevar a perder la perspectiva y soy de la opinión de que una vez más : Menos es más.

Yo personalmente voy a ocuparme de que mis estudiantes se sientan cómodos, libres para cometer errores y trataré de replicar lo que en presencial funcionaba tan bien haciendo uso de las nuevas herramientas disponibles, sin obsesión. Ahora más que nunca una sonrisa , una mirada con afecto o una frase de complicidad son más necesarios.

En otra entrada, compartiré las valoraciones de mis estudiantes universitarios de la clase grupal online versus la clase presencial.

Ahora ya con garantías de calidad, incorporo a mi oferta on line la clase en grupo, una experiencia interesantísima en donde se puede tener como compañero de clase a tu mejor amigo o a personas de cualquier lugar del mundo, edad, condición y con un punto en común : la pasión por el español.

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